Se acelera pérdida de biodiversidad por sobrexplotación del ecosistema

Laura Poy Solano

Periódico La Jornada

La deforestación, sobrexplotación y contaminación de los ecosistemas, la introducción de especies invasoras y el cambio climático han acelerado la pérdida de la biodiversidad biológica en nuestro país, el cual se ubica entre las 12 naciones megadiversas del mundo, al ocupar la cuarta posición por la diversidad de especies que habitan en nuestro territorio.

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) advierte, en su obra Capital Natural de México, en la que reúne un diagnóstico de la riqueza natural del país, que para 2011 la cobertura de vegetación natural en estado primario de ecosistemas naturales se había reducido a 50 por ciento de su superficie original.

Lo mismo ocurrió con la cobertura de bosques y selvas, que para ese año era de apenas 32 por ciento de su extensión original, mientras que una proporción importante de vegetación se reportaba como fragmentada y en diferente estado de perturbación.

Por lo que respecta a los humedales y ambientes semiacuáticos, destaca que han sufrido impactos negativos serios. En Sonora y la Comarca Lagunera, al menos, 92 manantiales y 2 mil 500 kilómetros de ríos se han secado.

La Conabio advierte que, en las próximas décadas, los efectos perniciosos del cambio climático se agudizarán sobre todo en los ecosistemas montañosos y en las latitudes norteñas, y si bien reconoce que también existen tendencias de recuperación, no sólo son difícilmente cuantificables, sino que se han generado en zonas donde hay una evidente despoblación por la emigración del campo, así como debido a sistemas agroforestales y a la creación de las denominadas Unidades de Manejo para Conservación de la Vida Silvestre.

Como consecuencia de que los costos ambientales del desarrollo son considerados incalculables, el organismo señala que la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales serán siempre mucho más bajos que los de la recuperación o restauración de los sistemas.

Presiones de zonas urbanas

Sin embargo, no sólo la presión que ejercemos directamente sobre los ecosistemas está generando una grave afectación; el rápido crecimiento de las zonas urbanas y su costo ambiental están generando un impacto crítico sin precedente en el ambiente global.

La obra, que actualiza un estudio sobre la riqueza de la biodiversidad del país, realizado hace una década, advierte que, pese a que las zonas urbanas sólo ocupan 2 por ciento de la superficie del planeta, su crecimiento tiene consecuencias ambientales profundas, tanto en el sitio donde se desarrollan como en otros lugares. Las ciudades, enfatiza, generan una profunda huella ecológica.

La creciente concentración de personas genera una fuerte presión sobre los bienes y servicios que brindan los ecosistemas de los que dependen y, además, el constante cambio de uso de suelo compromete muchos servicios ambientales e, incluso, la biodiversidad, por lo cual preservar el suelo de conservación es uno de los principales desafíos.

La Jornada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *