ILSI protege los intereses de Coca-Cola contra las políticas de salud pública, revela estudio

El escándalo en el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI, por sus siglas en inglés), descubierta como una organización de cabildeo de Coca Cola, alcanzó a México, donde la empresa refresquera tuvo que cerrar sus oficinas de manera temporal.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Globalization and Health, el ILSI (International Life Science Institute), que se presenta como una institución que desarrolla la “ciencia para el bienestar público” y “mejora la salud humana y el bienestar y protege el medio ambiente”, es realmente un grupo de cabildeo enfocado en bloquear las políticas que afectan a Coca-Cola y otras empresas.

En el caso de México, las acciones públicas del Instituto para influir en contra del impuesto a las bebidas azucaradas fueron tan obvias que llevaron al cierre temporal de esta oficina en México.

“Las estrategias de influir a instituciones académicas y públicas por parte de esta industria son patentes en México. Este es el caso de cómo la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) estableció como obligatorio un etiquetado frontal, en 2014, que no es entendible y lleva al consumo de altas cantidades de azúcar, que Coca Cola había introducido en 2010”, destacó la coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, Katia Gracia.

ILSI fue fundado en 1978 por Alex Malaspina, exdirectivo de Coca Cola, quien trabajó en la compañía desde 1969 hasta 2001. Actualmente tiene varios centros de investigación en nutrición y medio ambiente. Cuenta con oficinas en Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Centroamérica, China, India, Taiwán, Sudeste Asiático, Corea y Sudáfrica.

Refiriéndose a México, el exvicepresidente de Coca Cola y fundador de ILSI, Alex Malaspina, señaló en un correo electrónico: “Todo lo que está pasando está mal, muy mal para mí, y espero que hayamos llegado ya al fondo y que eventualmente nos recobremos porque Coca Cola e ILSI estamos preocupados”. 

En otro correo electrónico enviado a Suzanne Harris, entonces al frente de ILSI, Malaspina señaló que las guías dietéticas de Estados Unidos podrían conllevar políticas contrarias a los intereses de Coca Cola, como limitar el consumo de bebidas azucaradas, aumentar los impuestos a los refrescos, modificar los programas de alimentos escolares, la educación de niños y adultos sobre el consumo de azúcar o limitar la publicidad. Malaspina pide a la directora internacional de ILSI: “Necesitamos estar listos para establecer una fuerte defensa”.

En otros correos, Malaspina planteaba la estrategia para influir en las políticas y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para defender los intereses de la refresquera, a través de ILSI. Y mencionó la posibilidad de que el empresario Bill Gates los apoyara en el cabildeo.

Al respecto, Gary Ruskin, codirector de la organización US Rigth to Know (US RTK), apuntó que “ILSI es una red global de la Gran Industria de Alimentos y Bebidas para desacreditar a la ciencia, a los reguladores y otros que exhiben los riesgos a la salud de sus productos. La Gran Industria de Alimentos y Bebidas quiere que se crea que ILSI trabaja por la salud, pero realmente defiende las ganancias de la industria”, apuntó.

Fuente: Proceso

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