Jul 30, 2021 | 0 Comentarios

Tres platillos de la comida mexicana que cambiaron con la llegada de Hernán Cortés

Durante la época colonial, el mundo de las culturas mesoamericanas sufrió múltiples modificaciones. Desde las relaciones sociales, políticas y económicas, hasta las tradiciones y forma de vida a la que estaban acostumbrados pasaron por diversos procesos de mestizaje.

Sin duda, uno de los ámbitos en los que es fácil palpar dicha fusión es en la gastronomía. Con la llegada de la expedición comandada por Hernán Cortés, se introdujeron frutas, animales, cereales e ingredientes de otras partes del mundo. No obstante, cuando el dominio español fue una realidad, dichos alimentos se impusieron en la dieta de los antiguos pobladores.

La alimentación mexica estaba compuesta de chile, hongos, maíz, carnes de guajolote, pato y pescado, así como frutas de la zona, señala el chef e historiador Rodrigo Llanes Castro.

“A través de las fuentes históricas es como se puede indagar en la alimentación de los grupos poblacionales; por ejemplo, durante la Conquista en México la dieta mesoamericana consistía en tortillas, tamales, chile, hongos, hierbas comestibles (como quelites y espirulina), carnes como guajolote, pato y pescado, y frutas como mamey, piña y guanábana”, manifestó el especialista en un coloquio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Ya instalados en el Valle de México, Hernán Cortés escribió una carta al rey Carlos I de España relatando sus impresiones del mercado de Tlatelolco. En dicho texto, así como en otro de Bernal Díaz del Castillo, se describe a detalle el espacio comercial que estaba lleno de productos variados consecuencia del entramado tributario hacia la ciudad de Tenochtitlan.

“Los españoles narran que era un mercado especializado, es decir, los productos se vendían en ciertas secciones: venta de loza, frutas, verduras, carnes y comida, en esta última se hace referencia al ‘pan de la tierra’ (como se le llamaba a la tortilla y al tamal) con guisos dentro, lo que serían los actuales tacos y quesadillas”.

Con la llegada de la expedición comandada por Hernán Cortés se introdujeron frutas, animales, cereales e ingredientes de otras partes del mundo.

Según indican los peninsulares, los productos que se vendían en dicha plaza comercial eran “quelites (a los que llaman borrajas por su similitud con hierbas comestibles de Castilla), capulines (que nombran como cerezas de la tierra), espirulina (que se refieren como queso con algas de la laguna) y tunas (de las que dicen: son frutas de temporada de lluvias a las que llaman tuna)”, explicó el investigador.

Sin embargo, las modificaciones comenzaron a aparecer cuando Hernán Cortés y sus hombres agregaron nuevos ingredientes a la gastronomía mesoamericana. Ellos venían cargados con trigo, manteca y carnes derivadas de vacas, cabras, borregos y puercos.

Tamales, frituras, pozole: los tres platillos que cambiaron con la llegada de Hernán Cortés

El pozole también sufrió algunas modificaciones, pues como producto del mestizaje gastronómico, fue sazonado con manteca de cerdo.

Con la introducción de la manteca de cerdo, múltiples platillos de la gastronomía mesoamericana sufrieron cambios. Los tamales, que se preparaban originalmente con hoja de plátano o de elote, maíz y hierbas de la región, se modificaron con la llegada de carnes de animales como puercos, vacas y gallinas. Así pues, esta rica comida mexicana es una fusión de culturas que se dio durante la época colonial de tres siglos.

Cuando se camina por las calles de pueblos o ciudades en México, es común encontrarse con puestos de frituras y antojitos elaborados a base de maíz. Sin embargo, fue con el arribo de los peninsulares que las tortillas comenzaron a sumergirse en aceite de origen animal o en manteca de cerdo.

Con la introducción de la “manteca de cerdo”, múltiples platillos de la gastronomía mesoamericana sufrieron cambios.

Los tacos dorados, tostadas, totopos, entre otros, no hubieran existido sin la fusión cultural que trajo consigo la invasión europea.

“Al mezclarse ambas dietas surgieron preparaciones, como las tostadas y totopos, creadas a partir de tortillas fritas, así como los tamales que originalmente eran elaborados sin grasa, y que a la llegada de los españoles se les integró manteca, lo que les dio un sabor y textura diferente, además de la posibilidad de ser recalentados varias veces sin que perdieran su consistencia inicial”, precisó Rodrigo Llanes Castro.

El pozole también sufrió algunas modificaciones, pues como producto del mestizaje gastronómico, fue sazonado con manteca de cerdo, grasas y carnes provenientes del otro lado del mundo.

Fuente: INFOBAE

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